Cuando la gente piensa en playas de Portugal, la mayoría imagina el Algarve. Pero hay un lado menos conocido e igualmente impresionante de Portugal: sus playas fluviales. Ríos como el Mondego, el Zêzere, el Duero y el Guadiana ofrecen playas de agua dulce que, en julio y agosto, se convierten en verdaderos oasis de fresco alivio.
¿Por qué elegir una playa fluvial?
Las playas fluviales tienen características únicas. El agua es generalmente más cálida que el Atlántico en verano. No hay olas ni corrientes fuertes, lo que las hace especialmente seguras para niños y nadadores débiles. Y el entorno es completamente diferente: rodeado de robles, álamos y sauces.
Qué saber antes de ir
A diferencia de las playas marítimas, no todas las playas fluviales tienen vigilancia permanente de socorristas. Comprueba siempre si la playa tiene socorrista antes de bañarte, especialmente con niños.
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